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Día del Jubilado: qué parte de tu sueldo vas a seguir cobrando cuando dejes de trabajar

Iñaki de la Vega3 min de lectura

El 20 de septiembre se conmemora el Día del Jubilado y es una buena excusa para hacer una cuenta que casi nadie hace: cuánto de tu ingreso actual va a seguir entrando el día que dejes de trabajar. La diferencia entre esas dos cifras es tu brecha, y se cubre antes, no después.

Ayer fue el Día del Jubilado. Es una de esas fechas que pasan de largo si todavía te faltan veinte o treinta años, y es exactamente por eso que conviene detenerse un minuto.

Porque hay una cuenta que casi nadie hace mientras trabaja, y que sólo sirve si se hace temprano.

La cuenta es simple: de todo lo que cobrás hoy por mes, ¿qué porcentaje va a seguir entrando el día que dejes de trabajar?

El concepto que se malinterpreta

Los técnicos lo llaman tasa de sustitución: qué proporción de tu ingreso en actividad reemplaza tu haber jubilatorio.

La mayoría de la gente asume, sin haberlo verificado nunca, que ese porcentaje va a ser alto. Y si sos monotributista o autónomo, la distancia entre lo que facturás y lo que aportás hace que el número final tenga poco que ver con tu nivel de vida actual.

La diferencia entre lo que necesitás por mes y lo que el sistema te va a dar es tu brecha jubilatoria. No es un problema del sistema ni una queja: es un número personal, tuyo, que se puede estimar y que se puede cubrir. Pero sólo si te queda tiempo por delante.

Por qué pasa

  • El aporte se descuenta solo y eso tranquiliza. Ver el descuento en el recibo todos los meses genera la sensación de que el tema está resuelto. Nadie proyecta qué haber va a producir ese aporte.
  • Los autónomos y monotributistas aportan sobre una base que no refleja lo que ganan. Se aporta lo que corresponde a la categoría, no una proporción del ingreso real. La brecha ahí suele ser la más grande.
  • La jubilación se piensa como un evento lejano, no como un plazo. Y es un plazo. Uno de los pocos de la vida financiera que se conoce con anticipación y con fecha aproximada.

Qué pasa el día que lo necesitás

Este es el único riesgo patrimonial que no se puede resolver el día que ocurre.

Un siniestro se cubre con una póliza contratada antes, pero al menos la póliza se puede contratar el mes previo. La jubilación no funciona así: el día que dejás de trabajar, el resultado ya está determinado por lo que hiciste en las décadas anteriores. No hay ninguna decisión de último momento que corrija veinte años de no haber ahorrado en paralelo.

Lo que suele pasar cuando la brecha aparece sin haber sido cubierta es previsible: se sigue trabajando más años de los planeados, se baja el nivel de vida, o se empieza a consumir el capital que estaba destinado a otra cosa, incluido lo que se pensaba dejar a la familia.

Y la variable que más influye en todo esto no es cuánto aportás. Es cuándo empezaste.

Qué hacer

  • Estimá tu brecha con dos números. Cuánto gastás hoy por mes para vivir como vivís, y qué haber podés esperar según tu historia de aportes. La diferencia, multiplicada por los meses que dure tu retiro, es el capital que tenés que construir por afuera.
  • Empezá por el aporte más chico que puedas sostener. En un horizonte de veinte o treinta años, la constancia le gana por lejos al monto. Un aporte modesto que no se interrumpe hace más que uno grande que dura seis meses.
  • Separalo del resto de tus objetivos. El capital del retiro es el cajón de plazo más largo que vas a tener y no puede compartir cuenta con el fondo de emergencia ni con la seña del auto. Si está mezclado, se gasta.

El plazo más largo es el que más se posterga

La jubilación tiene la particularidad de ser el objetivo con más tiempo por delante y, al mismo tiempo, el que más se pospone. Nunca es urgente, hasta que deja de haber margen.

Esa cuenta se hace en una reunión y cambia la conversación. Agendá tu auditoría patrimonial sin cargo en /#contacto y estimemos tu brecha con números concretos.


Si vas a construir ese capital por afuera, la primera decisión es en qué moneda y en qué instrumentos.

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