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FINANZAS

Más allá del plazo fijo: qué son las Obligaciones Negociables y los Bonos y cómo dan renta en dólares

Iñaki de la Vega4 min de lectura

Si buscás previsibilidad y renta en dólares, la renta fija es tu terreno. Te explicamos qué son las Obligaciones Negociables y los Bonos, cómo funcionan y qué riesgos tienen.

Más allá del plazo fijo: qué son las Obligaciones Negociables y los Bonos

El plazo fijo en pesos es la zona de confort del ahorrista argentino. Es simple, es conocido y da una sensación de seguridad.

El problema es que esa seguridad es, muchas veces, una ilusión: si la tasa no le gana a la inflación, estás perdiendo poder de compra con una sonrisa.

Para el que busca previsibilidad pero no quiere resignar su capital contra la inflación, hay un terreno distinto: la renta fija en dólares. Y sus dos protagonistas son los Bonos y las Obligaciones Negociables.

La idea de fondo: vos prestás, te pagan por prestar

Tanto un bono como una Obligación Negociable (ON) son, en esencia, un préstamo. Vos prestás plata y, a cambio, te pagan intereses de forma periódica y te devuelven el capital al final.

La única diferencia es a quién le prestás:

  • Bono: le prestás a un Estado (nacional o provincial).
  • Obligación Negociable: le prestás a una empresa.

En los dos casos, sabés de antemano las reglas del juego: cuánto te van a pagar de renta, cada cuánto, y cuándo te devuelven el capital. Esa previsibilidad es lo que define a la renta fija y la diferencia de la renta variable, donde nada está pactado.

Por qué "en dólares" cambia todo

Acá está el atractivo real para nosotros. Muchos de estos instrumentos están emitidos y pagan en dólares (lo que se conoce como "hard dollar").

Eso significa que tanto la renta que cobrás como el capital que te devuelven están en moneda firme. Tu inversión no depende de que una tasa en pesos le gane a la inflación: ya arranca dolarizada.

Para un perfil conservador o moderado, esto es enorme. Combinás dos cosas que rara vez van juntas: previsibilidad de los pagos y resguardo en dólares.

Cómo funciona la renta

Estos instrumentos pagan un interés periódico, llamado cupón. Según el título, puede ser cada tres o seis meses.

Tenés dos formas de ganar:

  • Cobrar los cupones mientras mantenés el título, como una renta que entra con cierta regularidad.
  • Vender antes del vencimiento, si el precio del título en el mercado subió respecto de lo que pagaste.

Y una decisión de fondo: podés mantenerlo hasta el vencimiento (y cobrar todo lo pactado) o venderlo antes en el mercado, porque estos títulos cotizan y tienen liquidez.

Los riesgos (porque renta fija no es "riesgo cero")

Que se llame "fija" no quiere decir que sea mágica. Somos claros con esto:

  • Riesgo de crédito: es el principal. Le prestás a alguien, y ese alguien tiene que pagar. Un Estado o una empresa sólida es muy distinto de uno frágil. Por eso importa a quién le prestás, no solo cuánto rinde.
  • Riesgo de precio: si querés vender antes del vencimiento, el precio de mercado puede estar por encima o por debajo de lo que pagaste. Si mantenés hasta el final, este riesgo casi desaparece.
  • La tasa más alta esconde el mayor riesgo. Cuando un título ofrece un rendimiento llamativamente superior al resto, no es un regalo: es el mercado avisando que hay más riesgo. Desconfiá del "demasiado bueno para ser verdad".

El trío que arma una cartera sólida

Con esto ya tenés sobre la mesa las tres piezas de las que venimos hablando este mes:

  • CEDEARs: para participar del crecimiento de las empresas globales (renta variable).
  • Bonos y ONs: para previsibilidad y renta en dólares (renta fija).

No se trata de elegir una y descartar el resto. Se trata de combinarlas en la proporción justa para vos. Y esa proporción tiene nombre: se llama perfil de riesgo.

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Ya conocés los instrumentos. El paso final es el que ordena todo: cómo se combinan según quién sos, para armar una cartera que sea tuya y no de un manual genérico. Seguí leyendo → Conservador, moderado o agresivo: cómo se arma una cartera según quién sos

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