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AUTO

Te chocaron, tenías seguro, y el arreglo lo pagaste igual: qué es la franquicia

Iñaki de la Vega3 min de lectura

La franquicia es el tramo del daño que pagás vos antes de que entre la compañía. Está escrita en tu póliza, define buena parte de lo que pagás de cuota y explica por qué un choque chico a veces no conviene denunciarlo.

Salís del estacionamiento, alguien te raspa todo el lateral y se va. Tenés cobertura contra todo riesgo. Llamás, denunciás, llevás el auto al taller.

Y cuando te dan el presupuesto te enterás de que la compañía paga una parte y vos pagás la otra. La otra no es chica.

Nadie te mintió. Ese tramo estaba escrito en la póliza desde el día uno, en una línea que se lee rápido y se entiende recién acá.

El concepto que se malinterpreta

La franquicia, o descubierto obligatorio, es la porción del daño que queda a tu cargo en cada siniestro. La compañía cubre lo que supera ese monto.

No es un castigo ni una penalidad por chocar: es parte del diseño del contrato. Existe para que los daños chicos y frecuentes los absorba el asegurado y la compañía responda por los grandes, que son los que realmente no podrías afrontar solo.

Importante: la franquicia se aplica a los daños de tu propio vehículo. La responsabilidad civil, que es lo que responde por el daño que le causás a un tercero, funciona con otra lógica.

Por qué pasa

Casi siempre el problema es de expectativa, no de cobertura:

  • "Todo riesgo" suena a todo cubierto. En la práctica es una cobertura amplia con un descubierto definido, y ese descubierto puede ser alto.
  • La franquicia se elige por precio. Cuanto más alta, más barata la cuota. Muchas pólizas se arman buscando bajar la cuota sin dimensionar qué pasa el día del choque.
  • Puede estar expresada como monto fijo o como porcentaje de la suma asegurada. Si es porcentual y el valor del auto se actualizó, tu descubierto también se movió, aunque nadie te lo haya avisado.

Qué pasa el día que lo necesitás

El día del siniestro hacés una cuenta incómoda: si el arreglo cuesta menos que la franquicia, la compañía no pone nada y pagás todo vos.

Ahí es donde mucha gente descubre que tiene una cobertura que en los golpes de todos los días no se activa nunca. Un espejo, una puerta abollada, un paragolpes: reparaciones que quedan siempre por debajo del descubierto.

Y si es un daño grande, la cuenta duele igual pero al menos tiene sentido: pagás un tramo y la compañía se hace cargo del resto. Ese es el escenario para el que se contrató la póliza.

Qué hacer

  • Buscá el número exacto en tu póliza. No preguntes cuánto es "más o menos". Está en las condiciones particulares, con nombre y cifra. Si es porcentual, calculá cuánto representa hoy, con el valor actual del auto.
  • Compará el ahorro de cuota contra el riesgo real. Una franquicia alta te ahorra plata todos los meses y te expone en un solo día. La pregunta correcta no es cuánto ahorrás, sino si podés pagar ese descubierto mañana sin descalzar nada.
  • Revisala cuando cambia el auto o cambia el uso. Un vehículo más caro, más kilómetros o un uso comercial cambian por completo la ecuación. La franquicia que era razonable con el auto anterior puede no serlo con este.

La letra chica es la póliza

Una cobertura no se mide por el nombre que tiene sino por lo que hace el día que la usás. La franquicia es una de las tres o cuatro variables que definen eso, junto con la suma asegurada y las exclusiones.

Si hace más de un año que no leés tu póliza de auto, es probable que haya al menos un número desactualizado ahí adentro. Agendá tu auditoría patrimonial sin cargo en /#contacto y lo revisamos juntos.


La franquicia define cuánto ponés vos. La suma asegurada define cuánto te devuelven si el auto no se recupera.

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