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AUTO

Cae granizo sobre el auto: por qué la cobertura contra terceros ni lo mira

Iñaki de la Vega3 min de lectura

Empieza la temporada de tormentas fuertes y el granizo es el siniestro que más autos daña de una sola vez. La responsabilidad civil no cubre nada de eso, porque no está pensada para tu auto sino para el del otro.

Arranca la primavera y con ella la temporada de tormentas fuertes. El granizo tiene una particularidad que ningún otro siniestro de auto comparte: daña cientos de vehículos al mismo tiempo, en la misma media hora, en el mismo radio de veinte cuadras.

Después de una caída fuerte, los talleres de chapa y pintura de la zona se saturan durante semanas. Y las consultas a los productores se parecen todas: "¿Esto lo cubre mi seguro?".

La respuesta depende enteramente de qué cobertura tenés contratada, y mucha gente se entera recién ese día.

El concepto que se malinterpreta

La responsabilidad civil, que es la cobertura contra terceros y el mínimo obligatorio para circular, no está pensada para tu auto. Está pensada para el daño que vos le causás a otro.

Si tenés sólo esa cobertura y el granizo te deja el techo y el capó marcados, la póliza no interviene. No es una exclusión rara ni letra chica escondida: es que ese riesgo nunca estuvo adentro del contrato.

Los daños al vehículo propio los cubren las coberturas más amplias, y aun dentro de ellas el granizo puede estar incluido de manera distinta. Hay pólizas donde entra como daño parcial estándar y otras donde figura como adicional que se contrata aparte. La única forma de saberlo es mirar tus condiciones particulares, no suponer.

Por qué pasa

  • Se contrata por cuota y no por riesgo. La cobertura contra terceros es la más accesible y muchas veces se elige por eso, sin dimensionar qué queda afuera.
  • El granizo se percibe como algo remoto. Hasta que cae. Y cuando cae, no cae sobre un auto: cae sobre todos los del barrio.
  • Dónde duerme el auto cambia todo y nadie lo declara. Un vehículo que pasa la noche en la calle tiene una exposición completamente distinta a uno que duerme en cochera, y esa diferencia rara vez se conversa al contratar.

Qué pasa el día que lo necesitás

Después de una granizada fuerte pasan tres cosas juntas.

La primera: si tu cobertura no incluye el daño propio, la reparación sale íntegra de tu bolsillo. Un techo y un capó completos de chapa y pintura no son un gasto menor.

La segunda, incluso teniendo cobertura: la franquicia. Si el presupuesto de reparación queda por debajo del descubierto de tu póliza, la compañía no pone nada y pagás todo vos igual. Es la sorpresa más común de este siniestro.

La tercera es de logística. Como el evento es masivo, los turnos de taller se corren semanas y los repuestos escasean. El que denunció y documentó primero avanza primero.

Qué hacer

  • Buscá hoy qué cobertura tenés y qué franquicia. No preguntes si estás cubierto "contra todo": leé el nombre exacto de la cobertura en las condiciones particulares y el monto del descubierto. Con esos dos datos ya sabés qué va a pasar el día de la tormenta.
  • Si cae, documentá antes de mover el auto. Fotos del conjunto y del detalle de cada panel afectado, con buena luz, ese mismo día. Denunciá enseguida y dejá constancia. No encares ninguna reparación antes de la inspección.
  • Revisá la suma asegurada mientras estás ahí. Ya que abriste la póliza, chequeá que el valor del vehículo esté actualizado. Es el otro número que decide cuánto cobrás, y suele estar más viejo que la cobertura.

La temporada avisa con tiempo

El granizo es de los pocos riesgos que tienen calendario. Se sabe que la temporada llega, y eso convierte a estas semanas en el momento razonable para revisar la póliza del auto en vez de descubrir su alcance con el vehículo marcado.

Si hace más de un año que no la mirás, hay al menos un número desactualizado ahí adentro. Agendá tu auditoría patrimonial sin cargo en /#contacto.


Si al abrir la póliza te encontrás con la palabra franquicia y no tenés claro qué implica, acá está explicada en detalle.

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