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FINANZAS

La caja de tu PyME en tres tramos: operativo, colchón y excedente

Iñaki de la Vega4 min de lectura

Que el dinero ocioso pierde ya lo sabés. La pregunta que sigue es cómo se ordena la caja sin quedarte sin espalda para operar. La respuesta no es invertir todo: es separar el dinero según la función que cumple.

Que la plata quieta en la caja de una empresa es una pérdida garantizada ya lo desarrollamos: el dinero ocioso en la caja de tu PyME pierde todos los meses sin que nadie lo asiente en ningún lado.

Lo que viene después es la pregunta difícil, y es la que frena a la mayoría: si invierto la caja, ¿con qué pago los sueldos si se atrasa una cobranza?

El miedo es razonable. Y la respuesta no es invertir todo ni dejar todo quieto: es dejar de mirar la caja como un solo bloque.

El concepto que se malinterpreta

En la mayoría de las PyMEs la caja es una sola pila de plata en una sola cuenta. Todo junto: lo que se va a usar el martes, lo que está por si pasa algo y lo que hace dos años que no se toca.

Esa pila no existe en la realidad. Adentro conviven tres tipos de dinero con funciones completamente distintas:

El operativo es el que se mueve dentro del ciclo corriente: sueldos, proveedores, impuestos, alquiler. Su requisito es la disponibilidad inmediata. No se invierte, se administra.

El colchón es la espalda ante lo inesperado: una cobranza que no entra, una máquina que se rompe, un mes flojo. Su requisito es estar disponible en poco tiempo y sin sobresaltos de precio.

El excedente es lo que sobra de manera sostenida y no tiene destino asignado en el corto plazo. Es el único tramo que puede tolerar horizonte y volatilidad, y es el único que debería estar invertido con criterio.

Por qué la caja termina siendo un solo bloque

  • Nadie separa lo que no está obligado a separar. Mientras la cuenta muestre un número cómodo, no aparece la necesidad de dividir.
  • La urgencia decide por vos. Cuando todo está en la misma cuenta, cualquier pago se cubre con cualquier peso. Es práctico, pero hace imposible saber qué parte era realmente excedente.
  • El resultado de la empresa tapa el resultado de la caja. Se mide la rentabilidad del negocio, no lo que la tesorería gana o pierde. Es una pérdida que no aparece en ningún reporte.

Qué pasa el día que lo necesitás

Hay dos formas de que esto salga mal y las dos son evitables.

La primera: invertiste con la caja completa porque los números venían bien, y en el medio se cae una cobranza grande. Ahora tenés que rescatar apurado para llegar a los sueldos, en el momento que te tocó y al precio que haya. La estrategia la terminó definiendo el calendario de pagos.

La segunda es la más común y la más silenciosa: nunca invertiste nada por las dudas. No hubo ningún día malo. Simplemente, cada mes, una parte del capital de trabajo compró menos que el mes anterior, durante años.

La primera se ve. La segunda no, y suele ser más cara.

Qué hacer

  • Dimensioná el operativo con tu ciclo real de pagos. Mirá los últimos meses: cuánto sale por mes y con qué desfasaje entra la cobranza. Ese número, no una sensación, define cuánto tiene que quedar a la vista.
  • Definí el colchón en meses de costos fijos. Cuántos meses de estructura podés sostener sin facturar es una decisión estratégica del dueño, no un cálculo financiero. Ese tramo va en instrumentos de liquidez inmediata: se prioriza disponer, no rendir.
  • Recién ahí definí el excedente y su horizonte. Lo que queda después de los dos tramos anteriores es lo único que puede pensarse a plazo. Su composición depende del perfil de la empresa y de cuándo se piensa usar, no de lo que rindió mejor el trimestre pasado.

Ordenar la caja es una decisión de dirección

Este ejercicio no lo hace el sistema contable ni la aplicación del banco. Lo hace quien conoce el ciclo del negocio y puede decidir cuánta espalda quiere tener.

Una vez hecho, la tesorería deja de ser una cuenta que mira y pasa a ser una parte más del plan patrimonial de la empresa. Definí el perfil de riesgo de tu compañía en /#contacto y ordenemos los tres tramos.


Definido el excedente, aparece la pregunta de en qué se coloca ese tramo cuando el objetivo es renta y no crecimiento.

Seguí leyendo → Más allá del plazo fijo: qué son las Obligaciones Negociables y los Bonos

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